28. Jan, 2018

La gastronomia de una boda en el norte de Portugal

Hola queridos amigos hoy voy a compartir con vosotros una experiencia vivida por mí y relacionada con la forma en que los portugueses celebran gastronómicamente una boda en el norte de Portugal. En general, las bodas en el norte de Portugal son menos extravagantes que las que estamos acostumbrados en Lisboa. No tienen cristales que adornan centros de mesa o DJ de alta tecnología etc., sin embargo, son hermosas de la misma manera. Puedes decir que el tema del día es "Amor" y la unidad de una familia. En mi opinión, un día no es suficiente para un hito tan trascendental, requiere dos días completos de jolgorio y cantidades interminables, pero interminables de alimentos. Para celebrar algo muy importante como cumpleaños, Navidad, cenas de fin de curso o cualquier otra celebración, te quedas con tus amigos en el bar, te das más abrazos y palmaditas de lo habitual, en lugar de dos o tres tragos bebes diez por cabeza y todo termina. El asunto puede considerarse como celebrado. Te reúnes para comer con tus amigos, tus seres queridos o tus compañeros de clase y, en lugar de un menú normal, te pones a prueba tu estómago con tres platos y un postre. La celebración, en estos casos, se basa en comer más de lo habitual. Una Nochebuena o una fiesta patronal no se celebra con una ensalada o un plato combinado. Una celebración, en general, es una cuestión de proporción. Sin embargo, esta regla encuentra su excepción en las bodas del norte de Portugal. No hay duda de que se basan en la idea de enormidad, pero en ellos no solo una diferencia de naturaleza cuantitativa, sino también cualitativa. La celebración de una boda no es solo para hacer lo mismo de siempre sino en mayor cantidad. Es un evento que se ejecuta en un plano paralelo a la realidad. Consiste en momentos que, si se consideran de manera aislada, son extraños y disparatados, pero en el contexto de una boda, todos los aceptan normalmente.

Hace algunos años, Luisa y yo fuimos invitadas a la boda de nuestra amiga Claudia, en su lugar de nacimiento de Souto- Barbeita, una parroquia perteneciente a Monção. Siendo sincero, la última boda a la que asistí en el área fue cuando tenía 18 años. Así que había olvidado cómo era el lado gastronómico de la boda. El caso es que el día de la boda fuimos convocados a la casa del padre de la novia a las 9.30 de la mañana para el desayuno. Cuando llegamos ya estaba casi toda la familia e amigos de la novia. Encontramos una variedad de pasteles fritos tradicionales; incluyendo gambas, bacalao, pollo, carne de ternera dulces regionales, como tartas de crema de hojaldre o "bolinhos de feijao" (traducidos como pasteles de frijoles, pero son una tarta de nueces como pastel de relleno hecho con almendras), chorizo y morcillas de sangre y muchos embutidos tradicionales, tartaletas y pequeños sándwiches rellenos de bacalao salteado de pollo, y pan casero para comer con cremoso queso de leche de cabra/oveja  y jamón, junto con los vinos tintos y blancos elaborados en la bodega de casa el año anterior. No falta, los vinos del porto, madeira, jerez, wiskis, aguardiente etc. Cerca de las 11:00 nos marchamos para la ceremonia religiosa que fue en la iglesia del pueblo de la novia, Barbeita a 10 minutos de su casa. Ella entró con acompañada por el coro de la iglesia ahonde entre los componentes cantaba su tío Salvador. Los novios recibieron la sorpresa del coro del pueblo que les dedicaron una canción que se suelen cantar a las novias del pueblo. Tras la ceremonia, los novios se dirigieron al lugar del banquete en una quinta cerca de Moncao. Al llegar nos recibieron los camareros vestidos para la ocasión con bandejas llenas de deliciosos canapés y vino blanco alvariño. Empezamos el cóctel, a comer algunos y beber un vaso o dos de este delicioso vino. Estos entrantes que daban la bienvenida al banquete, ofrecian; calidad, variedad y buena presentación haciendo de este aperitivo nupcial algo inolvidable para el paladar. Había siempre una bandeja llena en las manos de los camareros. Cómo se las arreglaron para mantenerse al día sigue siendo un misterio para mí hoy. Bastante  marisco, mini bocadillos, sandwiches, embutidos, sopas frías, rebozados, clásicos canapés Espirales de escalivada y anchoas, las mermeladas, el foie, bien en ressume aperitivos variados y adaptado a prácticamente todos los gustos.

Los novios llegaran unos diez minutos después de haber empezado el coctel, en esto momento los camareros distribuirán un vaso con un Cava (vino albarino espumozo de Monção) y todos bridamos con alegría a su salud. Los novios se juntaran a  disfrutar del coctel hablando e interactuando con los invitados. Después empezaran la seccion de fotos con familiares y todos los invitados. Yo en este momento habia perdido ya el tiempo de cuanto estaba durado la sección, cuando me dé cuenta que los camareros comenzaron a instalar mesas redondas alrededor del área donde se estaba celebrando el cóctel. Al mismo tiempo de la cocina salió un ejército de ayudantes que llevaban grandes fuentes de servir en sus manos, imaginé que el contenido era comida deliciosa, los colocaron en un área con buena sombra y encima de mesas largas. Le dije a Luisa  que me parecía todo un poco extraño ya que pensé que el almuerzo tendría lugar en el salón de fiesta del local y no a intemperie. El cóctel al aire libre parecía estar bien, pero disgustar la comida principal en los jardines parecía extraño para una boda portuguesa, pero como comentó Luisa, todo es posible. Estábamos con familiares directos de la novia y todos parecían conformes con la situación por lo tanto nosotros también. A continuación nos demos cuenta que los padres de la novia estaban guiando a los invitados en dirección al buffet improvisado y la gente comenzó a servirse a sí misma de las fuentes expuestas en las mesas. Luisa y yo caminamos hasta el final de la cola y vimos los invitados pasando por nosotros con platos llenos de comida y que se acomodaban en las mesas previamente instaladas por los camareros, eso me confirmaba que el almuerzo seria al aire libre.