30. Aug, 2017

Jureles pequeños fritos con arroz de tomate a la Portuguesa

Las recetas tradicionales de mi familia, de mi casa, ocupan un lugar importante en  este blog. Son recetas de mi abuela, de mi tia Fernanada y de Portugal. Platos que que no quiero que queden en el olvido.  No serán ni los mejores, ni los más suculentos ni de gran gourmet, pero sí son las recetas que me han enseñado a cocinar, a fuego lento...  En definitiva, con los que crecí. En mi casa nunca faltaba el pescado. Todos los días lo había en la mesa, de cualquier manera cocinado, ya fuera guisado,  al horno o frito. Comprado siempre fresco en la plaza de abastos.  El pescado azul se tomaba con mucha frecuencia, y yo he seguido con esa buena costumbre pues es sano, adsequible y para mi gusto muy, muy rico. 

Una de las cosas que me fascina de mi ciudad Lisboa es que, a pesar de ser una de las ciudades europeas que más están evolucionando en los últimos años hacia propuestas innovadoras, ya sea en el terreno gastronómico o en cualquier otro, es capaz de mantener, al mismo tiempo, una personalidad tradicional absolutamente única y inmune a los vaivenes económicos, a las modas y a los visitantes foráneos. Así que visitar Lisboa es casi como visitar dos ciudades al mismo tiempo: la Lisboa cosmopolita, la que se reinventa permanentemente y siempre está ofreciendo novedades y esa Lisboa de siempre, apegada a su tradición marinera. En Lisboa se prepara muy bien el plato que voy presentar hoy: Jureles pequeños fritos con arroz de tomate a la Portuguesa.

El Jurel pequeño (en portugal se llama de carapauzinho y en Galicia chincho) es uno de esos pescados que en tiempos atrás no fue demasiado querido ni bien tratado, sino más bien todo lo contrario, pero gracias a dios, el ser humano a veces corrige errores y actualmente es consumido con asiduidad y a unos precios muy económicos y accesibles a casi todas las economías. Esperemos que la alta cocina no lo descubra, ya que si no conseguirán que el precio se eleve hasta no poderlo consumir. Existe la mala costumbre de quitar la piel a pescados como el jurel, las acedías, etc. Cuando lo veo hacer en las pescaderías, es que me pongo de una mala leche que ni yo me soporto, cosa que por otra parte es fácil que me ocurra. Solo se consigue que al freír el pescado se queme la carne y no quede lo jugoso que ha de quedar, sino más bien seco y zapatero. Chinchos y Jureles. Conocido también como chicharro, se denomina chincho cuando la talla es pequeña. El chincho se pesca en el cerco, que como su nombre indica, es un arte de pesca que cerca al pez con las redes. A mí me encantan fritos pero también los cocino en escabeche. Cuando son pequeñitos se comen enteros, cabeza y espina central incluidas.